Jorge Chiquito

Sobre Jorge

Era mi papi. Falleció el 28 de marzo en un Hospital Público de Guayaquil, Ecuador. Mi papá no vivía conmigo tenía otro hogar. Debido a la naturaleza de su relación extra marital nunca tuvimos ninguna relación con su otra “familia”. 

Mi papá estuvo en coma inducido por 6 días. Llegó consciente al hospital pero le faltaba el aire, tenía fiebre alta y la presión alta. Todo esto me lo contó un familiar lejano. Todos los días tenía noticias de su aparente mejoría de saturación de oxígeno, pero se le complicaron los riñones por una infección. Me dijeron q lo cremaron, pero nunca me dieron su lugar de sepulcro. Hasta la fecha no tengo certeza si es verdad. Resulta que en ese hospital como en dos hospitales públicos más, hubo pérdida de identificación de cadáveres.

Me da tanto coraje no haberme podido despedir de mi Papito. No sé si fue decisión de él o no lo dejaron llamarnos. Lo extraño mucho. Aunque no era muy expresivo siempre se preocupó por nosotros. Estuvo presente en cada acontecimiento importante de nuestras vidas. Mi papá demostraba su cariño proveyendo dinero para nuestras necesidades, pero ninguno de nosotros se lo exigía. Ya todos somos grandes.

Mi papi se equivocó mucho en sus relaciones. Tuvo algunas amantes, pero hubo una que logró separarlo de mi mamá y fue la que lo llevó a la ruina hasta el último de sus días ella y su familia lo dejaron endeudado hasta hacer que mi papi pasara el último tiempo deprimido y avergonzado. Murió con deudas y sin ningún patrimonio, a pesar de haber sido un profesional con buenos ingresos, la mayor parte iba para esa gente aprovechada. El gran pecado de mi papi fue su falta de carácter para tomar la decisión de dejar a esa persona interesada.

Nunca hablé de esto con mi papi. Ahora pienso que fue una asignatura pendiente. Pero a pesar de esto, no lo juzgué, siempre lo trate con respeto y cariño. Yo pedía por él en mis oraciones, para que tuviera trabajo, para que pague sus deudas, que ya no esté en aprietos. Ahora veo que no hubiera resistido a la crisis económica post pandemia. Dios mejor se lo llevó para quitarle sus preocupaciones.

Tengo fe que se fue en paz, que mientras estuvo en coma, su alma se conectó con Dios y pudo arrepentirse de todos sus pecados.

Lo único que todavía no acepto es que murió sólo, que ninguno de nosotros sus hijos pudo estar con él para despedirse. Me duele no haberle podido dar un último abrazo, beso y apretón de manos. No haberle podido decir que fue un gran padre y que no le recrimino nada. Que lo último que hayan podido ver sus ojos sean sus hijos. Eso me duele tanto más que su muerte, porque finalmente Dios lo decidió así, pero fue en la situación tan abrupta que pasó. Siento como si se hubiera muerto en un accidente. Así es como vino a matar este virus, como nos arrancó de nuestras vidas a los seres más queridos, de sopetón sin chance a nada. Nos obligó a darles un duelo simbólico a nuestros familiares y a no poder cerrar el ciclo del duelo serenamente. 

Un homenaje merecido a todos los fallecidos en esta pandemia. Ahora están en un lugar mejor, y en especial para tí Papito, que tengo la certeza que me cuidas y sonríes desde el cielo.

Sus Familiares y Amigos

De parte de su hija Andrea y toda su Familia.

ENCIENDE UNA VELA

Por Jorge

Enciende una vela como acto simbólico de reconocimiento, homenaje y empatía. Por los fallecidos; por sus familias, amigos y compañeros.

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